Fuente: Fernando Gil (F. Gil & Asociados)
En muchas empresas se habla de transformación como si fuera un problema técnico: nuevas herramientas, procesos más eficientes, estructuras más ágiles. Pero en la práctica, el cuello de botella no está ahí. Está en algo mucho más profundo: la capacidad —o incapacidad— de generar sentido en las personas.






