Fuente: Jael Itzcovitch / Fernando Gil (F.Gil & Asoc.)
Incorporar a un hijo o hija al negocio familiar no es solo una decisión organizativa. Es una decisión que puede fortalecer —o debilitar— la continuidad de la empresa.
La discusión no debería centrarse únicamente en “desde dónde empezar”.
El verdadero desafío es cómo construir legitimidad, preparación y liderazgo real.
