Fuente: Fernando Gil (Socio de F.Gil & Asociados)
En muchas empresas pasa lo mismo: la agenda está llena, los equipos corren todo el día y la sensación es que “se está haciendo mucho”. Reuniones, proyectos, objetivos, tableros, OKR, comités. Todo se mueve. Todo parece urgente.
Pero aparece una pregunta incómoda —y muy necesaria—: ¿todo ese movimiento está generando progreso real?






